1El sol salió suave y dorado sobre el jardín del patio trasero. Hello Kitty salió con su peto azul y su camiseta roja. My Melody saltó a su lado, con su capucha rosa balanceándose suavemente.
2—¡Mira! —dijo My Melody, señalando con una pequeña patita blanca. A lo largo del cantero, los capullos de las flores habían brotado durante la noche: redondos y lisos, como pequeños botones en un abrigo.
3My Melody contó con sus patitas. —¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco...! ¡Seis capullos como botones!
4Nombraron todos los colores que veían: escarlata, amarillo mantequilla, lila, blanco, mandarina... y un capullo misterioso con la punta de un verde intenso. —¿De qué color será ese? —se preguntó My Melody.
5Hello Kitty eligió una piedra plana y redonda cerca de la cerca. My Melody halló otra junto a la fuente de los pájaros. De un lado a otro iban, formando el camino, a la izquierda, luego a la derecha, y de nuevo a la izquierda.
6Juntas caminaron por el nuevo sendero, un paso cuidadoso a la vez. Las piedras estaban frescas y lisas bajo sus patitas. Se detenían en cada capullo de botón para observarlo bien.
7—¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis pétalos! —contó My Melody, inclinándose junto a la flor escarlata.
8—Siete en esta amarilla —susurró Hello Kitty suavemente, para no asustarla.
9La última punta verde tembló y se volvió pálida. Despacio, un rubor subió: primero rosado, luego más intenso, hasta volverse un brillante y reluciente coral rosado. My Melody dejó escapar un suspiro de alegría.
10Hello Kitty sonrió con toda su carita redonda y apretó la patita de My Melody. La flor de coral se abría al final del sendero curvado, y todo el jardín de botones brillaba a su alrededor.
